Inconstantemente constante, eternamente efímero, en una consecutiva intermitencia. Perdernos para volver a encontrarnos, tal vez el incomprensible destino, tal vez una maldición milenaria, o simplemente nuestro karma. Pero al igual que el amanecer es algo que siempre termina, y a la vez es eterno, un ciclo que vuelve a repetirse eternamente, como la Luna Llena, no siempre en su misma fase, pero siempre por un corto período regresa, repitiéndose una y otra vez como un círculo vicioso del cual ninguno es capaz de escapar, del cual nos alejamos pero al que siempre tendemos a regresar. Así es nuestra vida desde que entró uno en la del otro, una constante intermitencia...
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