_justo ahora, en este preciso
momento…no se qué carajo hacer con mi vida, ni que mierda estoy haciendo ahora
con ella, creyendo que soy fuerte, pensando en un futuro al cual le tengo
miedo, pero todos creen que con ansias deseo, tratando de ser aceptada en una
sociedad hipócrita donde todos se preocupan por si mismos, y que los demás se
pudran, donde la televisión opaca y oculta la maldita realidad, donde hacen
juegos idiotas en la tv, donde gente de clase media gana hasta 100 mil pesos al
día haciendo estupideces, mientras que algunas familias humildes luchan día a
día por conseguir 50 pesos para sobrevivir un miserable día más… y simplemente
estoy harta, harta de aparentar lo que no soy, harta de fingir malditas
sonrisas frente a los demás y llorar de impotencia y desesperación en las
noches de mi fría soledad, harta de tener que ocultar mis problemas para que
los involucrado no se perjudiquen, mientras que yo pago el daño con mi
existencia, harta de hacerme la maldita optimista creyendo realmente que tanta
desgracia será compensada con el maldito príncipe azul que me protegerá y amará
pese a todo, pese a mi pasado, pese a mis errores, pese a mi forma de ser, pese
a mi apariencia, que pese a todo estaría conmigo para apagar mi soledad y darme
paz…, estoy harta de que todos esperen algo de mí sin preocuparse si para mí la
meta que quieren que cumplan es difícil o arriesgada, todos esperan que brille como
un sol en la mañana, cuando realmente me siento como la luna que brilla tenue y
opaca en las noches más desoladas, estoy harta de herirme, de cortarme, de
derramar mi sangre para castigarme, si termino cometiendo los mismos errores,
estoy harta de gritar y llorar entre tanta gente, y que solo la fría soledad
sea la que me acompaña, mientras susurra tétricamente que no pasa nada, que
espere con ella sentada, a que llegue la lúgubre dama de la noche y me lleve
con ella a el cielo de la noche más iluminada, solo para demostrarme que todas
esas veces en las que me hundía en un profundo vacío seguía viva a pesar de que
viendo los cortes y la sangre que de estos emanaban ya no dolían nada, solo
para llevarme con ella de su fría y delicada mano para por fin brillar en el
cielo pero no como un sol, sino como una de las tantas hijas de la Luna, o
simplemente como ella misma, alejada, fría, distante, pero serena en paz y en
calma viéndose bella en la noche eterna,
a pesar de su eterna soledad, rodeada de gente que la admira al verla,
en el cielo nocturno simplemente perfecta…
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